Y comenzamos a andar
mientras la vida teje sus historias
casi sin preocuparse de la nuestra.
Una más entre miles
pero única entre tú y yo.
Y el tiempo no se detiene
salvo cuando me miras enamorada.
Y el sol parece triste
cuando tu sonrisa le gana la batalla.
Y la luna, tímida, se esconde
ante nuestras almas desnudas,
Sabiéndose incapaz de brillar más.
Vamos tejiendo el camino
cambiando sueños por realidades,
pintando amaneceres de oro y plata
sobre el manto calmo del mediterráneo.
Vamos construyendo una historia que la vida,
tarde o temprano, contará en sus memorias.
Nada oscurece cuando dos almas brillan.
Nada.



